Conocí a san Alonso Rodríguez de manera inesperada, casi como se le conoce a los verdaderos amigos de Dios: por una pequeña puerta. No fue a través de grandes tratados ni biografías extensas, sino por una anécdota breve: aquel hermano jesuita que, al sonar la campanilla de la portería en el colegio de Montesión, respondía... Leer más →








