El Buen Gobierno según el Tomismo: Principios Escolásticos para la Justicia y el Bien Común

Diez puntos fundamentales sobre el buen gobierno en el tomismo y la escolástica:

  1. Primacía del Bien Común:
    “El bien común es más divino que el bien particular” (Suma Teológica, I-II, q. 90, a. 2).
    Santo Tomás subraya que el gobierno debe priorizar el bien de la comunidad por encima de intereses particulares.
    Ejemplo: En una sociedad democrática, esto implica que las políticas públicas deben enfocarse en mejorar la educación y la sanidad, beneficiando a todos los ciudadanos en lugar de grupos específicos.
  2. La Ley como Orden de la Razón:
    “La ley es una ordenación de la razón, promulgada para el bien común” (Suma Teológica, I-II, q. 90, a. 4).
    Las leyes deben ser racionales y orientadas al bien colectivo, no a caprichos del gobernante.
    Ejemplo: La Constitución como norma fundamental que establece principios universales aplicables a todos, promoviendo justicia y equidad.
  3. La Virtud de la Justicia:
    “La justicia es la perpetua y constante voluntad de dar a cada uno lo suyo” (Suma Teológica, II-II, q. 58, a. 1).
    Un buen gobierno garantiza que cada ciudadano reciba lo que le corresponde, según sus derechos.
    Ejemplo: Un sistema judicial que respete los derechos humanos y penalice la corrupción sin discriminación refleja este principio.
  4. La Autoridad como Servicio:
    “El que gobierna está en la comunidad como el alma en el cuerpo, que no gobierna para su propio beneficio, sino para el bien del cuerpo” (Comentario a las Sentencias, II, d. 44, q. 2, a. 3).
    La autoridad no es un privilegio, sino una carga para servir al pueblo.
    Ejemplo: Líderes como Nelson Mandela que antepusieron el bienestar colectivo al beneficio personal, promoviendo la reconciliación y el desarrollo.
  5. La Jerarquía de Fines:
    “Es necesario que los bienes inferiores se ordenen a los superiores” (Suma Contra Gentiles, III, c. 17).
    El gobierno debe subordinar los bienes materiales a los espirituales, y los intereses económicos a los valores éticos.
  6. La Participación de los Gobernados:
    “Lo que afecta a todos debe ser aprobado por todos” (Comentario a la Ética de Aristóteles, libro I, lect. 1).
    Los ciudadanos deben participar en la toma de decisiones que impacten sus vidas.
    Ejemplo: La implementación de referendos para cuestiones de gran relevancia nacional, como las reformas constitucionales.
  7. La Prudencia Política:
    “La prudencia es la virtud que dirige la razón práctica hacia los medios convenientes para el fin” (Suma Teológica, II-II, q. 47, a. 2).
    El gobernante prudente actúa tras deliberar sobre las consecuencias de sus decisiones.
    Ejemplo: Políticas públicas diseñadas con base en datos científicos y consultas a expertos, como la gestión de una pandemia.
  8. El Gobierno como Imitación del Orden Divino:
    “La ley eterna es el plan de gobierno en el principal gobernador del universo” (Suma Teológica, I-II, q. 91, a. 1).
    El buen gobierno debe reflejar la armonía y el orden divino, promoviendo justicia y estabilidad.
    Ejemplo: El desarrollo de estructuras de poder descentralizadas que promuevan equilibrio y colaboración entre distintas regiones.
  9. La Promoción de la Paz:
    “La paz es la tranquilidad del orden” (Suma Teológica, II-II, q. 29, a. 2).
    El gobierno debe garantizar un orden social que permita la convivencia pacífica.
    Ejemplo: Procesos de reconciliación nacional tras conflictos.
  10. La Responsabilidad Moral del Gobernante:
    “El juicio pertenece al gobernante como ministro de Dios” (Suma Teológica, II-II, q. 64, a. 1).
    El gobernante debe rendir cuentas tanto al pueblo como a Dios, actuando con rectitud moral.
    Ejemplo: Líderes éticos que renuncian a sus cargos al reconocer errores graves, mostrando integridad y responsabilidad.

Este enfoque muestra la riqueza del pensamiento escolástico y su vigencia en el análisis político contemporáneo.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑