La virtud de la lealtad, no la lealtad por toda regla

La virtud de la lealtad o fidelidad puede ser entenderse como un compromiso constante y genuino hacia una persona, causa, grupo o ideal, basado en la verdad, el respeto y la justicia.

1. Raíces filosóficas

Aristóteles: La lealtad se vincula con la virtud de la justicia, ya que implica cumplir lo que se debe a otros según una relación o pacto. En la ética aristotélica, la lealtad se ejerce como un equilibrio: no es ciega ni servil, sino razonada y justa.

Confucio: En la tradición confuciana, la lealtad (zhong) surge de un sentido de responsabilidad hacia los demás, especialmente en el marco de relaciones jerárquicas (como entre padres e hijos, o gobernantes y ciudadanos). Sin embargo, debe armonizarse con el principio de humanidad (ren), lo que implica que no puede ser inmoral o perjudicial.

2. Dimensión ética y teológica

Desde el cristianismo, la fidelidad es una virtud teologal asociada a la fe, donde la confianza en Dios genera una respuesta de lealtad hacia Él y hacia los demás, especialmente en las relaciones humanas (como el matrimonio o la amistad). Henri de Lubac, por ejemplo, en sus reflexiones sobre la comunión, destaca que la fidelidad se vive plenamente en la verdad y la caridad.

En un sentido ético más amplio, la fidelidad requiere discernimiento: no consiste en seguir ciegamente a una persona o causa, sino en comprometerse con lo que es bueno, verdadero y justo.

3. Elementos clave de la lealtad

Compromiso: Implica sostenerse firme incluso en las adversidades, siempre que la relación o causa se mantenga en el ámbito del bien.

Autenticidad: Una lealtad verdadera no busca recompensas ni se basa en la conveniencia; es un acto libre y consciente.

Límites: No debe ser absoluta cuando se contradicen valores fundamentales. Por ejemplo, ser leal a alguien no justifica apoyar acciones inmorales o perjudiciales.

4. Aplicación práctica

Relaciones personales: La lealtad construye confianza y estabilidad, como en las amistades profundas o matrimonios. Se basa en la honestidad, no en la dependencia.

Causas o ideales: En el ámbito laboral o social, ser leal significa actuar en coherencia con los valores de la organización o causa, pero también denunciar lo que se desvía de esos principios.

A uno mismo: Ser leal a tus propios principios y convicciones es esencial para vivir una vida auténtica y coherente.

En resumen, la lealtad o fidelidad es una virtud que equilibra el compromiso y la justicia, guiada siempre por el discernimiento y el respeto por el bien común. Es un acto profundamente humano que refleja madurez y nobleza del carácter.

La frase escuchada en estos últimos días «lealtad por toda regla» es problemática y tiene consecuencias negativas si se interpreta o aplica de manera extrema o acrítica.

1. Supresión de la autonomía personal: Una lealtad absoluta puede llevar a la negación de los propios principios, valores o discernimiento crítico en favor de cumplir ciegamente con las reglas o las expectativas de una autoridad. Esto puede limitar la libertad de acción y pensamiento.

2. Sostener sistemas injustos: La lealtad ciega puede perpetuar sistemas, prácticas o ideologías que son opresivas o dañinas, ya que las personas se abstienen de cuestionar o desafiar lo establecido.

3. Conflicto ético: Poner la lealtad por encima de todo puede llevar a dilemas éticos. Por ejemplo, seguir reglas o compromisos en contra de lo que se sabe que es justo o correcto puede causar tensiones internas y malestar moral.

4. Abuso de poder: Las figuras de autoridad pueden manipular a quienes interpretan la lealtad como una regla absoluta, utilizándola para justificar el control, la explotación o el sometimiento.

5. Relaciones tóxicas: En contextos personales o laborales, la expectativa de una lealtad incondicional puede fomentar relaciones desequilibradas donde una parte se beneficia mientras la otra se sacrifica continuamente.

6. Estancamiento y falta de innovación: La insistencia en la lealtad a las reglas o tradiciones puede sofocar el cambio, la creatividad y el progreso, pues las personas no se sienten libres para cuestionar o mejorar lo existente.

Reflexión filosófica

Henri de Lubac, en sus reflexiones sobre el ser humano y su dignidad, podría advertir que una lealtad desmedida desvirtúa la vocación de la persona a buscar la verdad y el bien común, reemplazándola con una subordinación acrítica. Por su parte, Confucio destacaba la importancia de la lealtad (忠, zhōng), pero siempre en armonía con otras virtudes como la justicia (义, yì) y la humanidad (仁, rén), sugiriendo que la lealtad debe tener límites éticos y no debe contradecir principios más altos.

En resumen, aunque la lealtad es un valor apreciado, priorizarla como «toda regla» sin considerar el contexto o los principios superiores puede ser perjudicial tanto para el individuo como para la sociedad.

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