
Qué triste noticia. El asesinato del padre Tobias Chukwujekwu Okonkwo, un sacerdote que también era farmacéutico y trabajaba en el Servicio de Salud de Nigeria, refleja la grave situación de violencia e inseguridad que enfrentan muchas comunidades en Nigeria, especialmente aquellas donde los cristianos son vulnerables. Este hecho, ocurrido en el contexto de la fiesta litúrgica de San Esteban, mártir, resalta la dura realidad de quienes viven su fe en medio de persecuciones.
Nigeria ha experimentado un incremento preocupante en los ataques contra líderes religiosos y comunidades cristianas en los últimos años, perpetrados por grupos armados o extremistas. Estos actos no solo buscan sembrar el miedo, sino también desestabilizar la convivencia y el ejercicio de la fe.
La vida y el testimonio del padre Tobías seguramente quedarán como un recordatorio de entrega y servicio en circunstancias difíciles. Es un llamado urgente a la solidaridad internacional, la oración por los perseguidos y el trabajo conjunto para promover la justicia, la libertad religiosa y la paz en regiones afectadas por el conflicto.









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