El término «Hijo del Hombre» es una expresión central en los evangelios y en la manera en que Jesús se refiere a sí mismo. Su significado es profundo y tiene diversas connotaciones teológicas, históricas y proféticas:
- Referencia a la humanidad de Jesús: En un sentido básico, «Hijo del Hombre» enfatiza su plena humanidad. En hebreo y arameo, esta expresión puede significar simplemente «un ser humano». Al usarla, Jesús subraya que, aunque es el Mesías y el Hijo de Dios, comparte plenamente la experiencia humana.
- Conexión con el profeta Daniel: Más allá de su significado genérico, «Hijo del Hombre» tiene un trasfondo claramente mesiánico y apocalíptico en la tradición judía. En Daniel 7:13-14, el «Hijo del Hombre» es una figura celestial que viene con las nubes del cielo, recibe autoridad, gloria y un reino eterno. Jesús, al usar este título, se identifica con esta figura escatológica, que tiene un papel crucial en el cumplimiento de la voluntad divina y la instauración del Reino de Dios.
- Símbolo de humildad y sufrimiento: En los evangelios, Jesús utiliza «Hijo del Hombre» para hablar de su misión de sufrimiento y muerte. Por ejemplo, en Marcos 10:45 dice: «El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos». Así, el término refleja su camino de entrega y sacrificio.
- Figura gloriosa y juez escatológico: Jesús también emplea este título para referirse a su regreso glorioso al final de los tiempos. En textos como Mateo 25:31, el «Hijo del Hombre» aparece como el juez de las naciones, completando su misión en la historia con autoridad divina.
En resumen, el título «Hijo del Hombre» es una forma rica y multifacética en la que Jesús expresa su identidad como el Mesías, plenamente humano y plenamente divino, el Siervo Sufriente y el Rey glorioso prometido en las Escrituras.










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