Desde sus primeras palabras, el Papa León XIV ha dejado claro que su pontificado no girará en torno a ideas políticas, estrategias institucionales ni discursos neutros: el centro es Cristo. Esta orientación profundamente cristocéntrica marca el tono de una misión pastoral que busca renovar la Iglesia desde su raíz más esencial: el Evangelio vivo.
1. Jesús no es una idea, es una Persona viva
En sus primeras homilías y alocuciones, León XIV ha advertido contra la tentación de reducir a Cristo a una figura simbólica, un líder moral o una referencia cultural. Su diagnóstico es claro:
“Hoy Jesús es reducido a una especie de líder carismático… incluso entre muchos bautizados hay un ateísmo de hecho.”
Para el nuevo Papa, el gran desafío no es solo externo, sino dentro mismo de la Iglesia: la pérdida del sentido profundo de la fe como encuentro con Cristo vivo. Evangelizar, en este contexto, no es solo transmitir doctrinas, sino proponer una relación viva con Jesús.
2. Un Papa que quiere conducir al encuentro
León XIV se presenta como pastor, no como estratega. Y como pastor, su misión es clara: llevar a todos al corazón del Buen Pastor. Así lo expresó en su misa de inicio de pontificado:
“Quiero ser un puente hacia Cristo, no un fin en mí mismo. Cristo es el centro. Él es quien salva.” (Homilía inaugural, citada en medios vaticanos)
Este enfoque recuerda las palabras de san Pablo: “No me predico a mí mismo, sino a Jesucristo como Señor” (2 Cor 4,5). En tiempos donde muchos líderes se vuelven protagonistas, el Papa ha optado por desaparecer detrás de Cristo.
3. Cristo, respuesta al odio y al vacío
El nuevo pontífice no ignora los tiempos difíciles que vive el mundo: guerras, polarización, pérdida de sentido, soledad. Pero no responde con ideologías ni con pragmatismo. Su respuesta es clara: volver a Cristo.
“La Iglesia no tiene otro tesoro que Jesucristo. Él es la paz que el mundo no puede dar.”
El Papa invita a no tener miedo de anunciar a Cristo como luz en las tinieblas, incluso cuando parezca políticamente incorrecto. Evangelizar es, ante todo, mostrar el rostro de Cristo, en obras y palabras.
4. Un cristocentrismo que abraza
El cristocentrismo de León XIV no es excluyente ni dogmático en sentido negativo. Es un llamado a que toda pastoral, toda caridad, toda liturgia y toda misión tenga a Jesús como fundamento. Así lo expresó con sencillez:
“Si Cristo no está en el centro, nos desorientamos. Incluso el amor al pobre o el compromiso por la paz se vacían si no nacen de Él.”
Conclusión: Volver al Corazón
En un mundo donde todo parece girar en torno al yo, al poder o a la ideología, el Papa León XIV nos propone volver al corazón del cristianismo: Jesucristo. No se trata de un eslogan, sino de un camino espiritual, pastoral y eclesial. Su pontificado comienza con un mensaje tan antiguo como nuevo: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre” (Heb 13,8).
Y desde esa roca, quiere reconstruir la esperanza.









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