El trabajo, visión mundana y cristiana

¿QUÉ PIENSA EL MUNDO SOBRE EL TRABAJO?

Para el mundo el trabajo pertenece a la esfera social, a lo público y la familia, sin embargo, a la fiesta, al ocio, hemos acabado separando lo privado de lo público. El trabajo profesional es una carrera por el poder y el dinero que no tiene en cuenta la familia, que se convierte en una familia emotiva exclusivamente.

Sin embargo en la familia también se trabaja, no solo está para el ocio. En el ocio no se muestra la faz de Dios. El descanso es necesario para el equilibrio, la fiesta y el descanso. Y sobre todo para la bendición y acción de gracias a Dios.

Para el mundo el trabajo es una maldición por el capítulo tercero del Génesis mal entendido, que realmente dice: “maldito sea el suelo por tu causa…” Hay un pecado en el hombre. Y la tierra ha recibido una maldición por el hombre.

Tripalium
  • Penalidad. La palabra “Trabajo” viene de un instrumento de tortura: el Tripalium. El ideal parece ser que cuanto menos se trabaje mejor. El cielo será sin trabajo. Esto no es cristiano, el cristiano colabora (co-laborar: trabajar con) con Dios. El trabajo cansa, no es tanto sufrimiento, el sufrimiento viene del pecado.
  • Rentabilidad. El trabajo es rentable, si no tienes rentabilidad no trabajas, entonces ¿un ama de casa? Para el mundo no trabaja.
  • Materialidad. Trabajo es aquello que transforma el mundo material. O por lo menos existe un resultado visible. Jesús trabajaba de carpintero, ¿y luego? Los Apóstoles eran pescadores, ¿y luego?

¿CUÁL ES LA VISIÓN CRISTIANA?

“Independientemente del trabajo que cada hombre realiza, y suponiendo que ello constituya una finalidad —a veces muy exigente— de su obrar, esta finalidad no posee un significado definitivo por sí mismo. De hecho, a fin de cuentas, la finalidad del trabajo, de cualquier trabajo realizado por el hombre —aunque fuera el trabajo «más corriente», más monótono en la escala del modo común de valorar, e incluso el que más margina— permanece siempre el hombre mismo.” Juan Pablo II.

¿QUÉ FINALIDAD TIENE EL TRABAJO CRISTIANO?

“Con su trabajo el hombre ha de procurarse el pan cotidiano, contribuir al continuo progreso de las ciencias y la técnica, y sobre todo a la incesante elevación cultural y moral de la sociedad en la que vive en comunidad con sus hermanos. Y «trabajo» significa todo tipo de acción realizada por el hombre independientemente de sus características o circunstancias; significa toda actividad humana que se puede o se debe reconocer como trabajo entre las múltiples actividades de las que el hombre es capaz y a las que está predispuesto por la naturaleza misma en virtud de su humanidad. Hecho a imagen y semejanza de Dios en el mundo visible y puesto en él para que dominase la tierra, el hombre está por ello, desde el principio, llamado al trabajo.” Juan Pablo II.

  • La Gloria de Dios. “Ya comáis, ya bebáis, ya hagáis cualquier cosa, hacedlo para gloria de Dios” 1Cor 10, 31.

Creado el hombre a imagen de Dios, recibió el mandato de gobernar el mundo en justicia y santidad, sometiendo a sí la tierra y cuanto en ella se contiene, y de orientar a Dios la propia persona y el universo entero, de modo que con el sometimiento de todas las cosas al hombre sea admirable el nombre de Dios en el mundo. Gaudium et spes 34. El trabajo es una ofrenda religiosa.

  • Santificación y perfeccionamiento del hombre.

El hombre con su acción no sólo transforma las cosas y la sociedad, sino que se perfecciona a sí mismo. Aprende mucho, cultiva sus facultades, se supera y se trasciende. Tal superación es más importante que las riquezas exteriores que puedan acumularse. El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Asimismo, cuanto llevan a cabo los hombres para lograr más justicia, mayor fraternidad y un más humano planteamiento en los problemas sociales, vale más que los progresos técnicos.

  • Perfeccionar la tierra. Como colaboradores de Dios, hacerla mejor para el mismo hombre.

El mundo del trabajo embrutece si no ponemos a Dios en el centro y no buscamos el bien común. La raíz de los males es la avaricia, 1 Tim 6. En el trabajo mundano se disocia el fin de la obra y el fin del hombre. Estudiamos para aprobar, no para mejorar. Se hace mal, por cumplir, por rutina, sin ver la calidad de las obras, con prisas, con lentitud o chapucería. Actitudes que estropean la dignidad del trabajo. Unos trabajan de menos por pereza, otros de más por querer más dinero o por escape.

La obra de salvación se hizo a través del sufrimiento; soportando la fatiga del trabajo, el hombre colabora con Jesus en la redención del mundo. Lleva la cruz de cada día en la actividad diaria. La cruz va unida a la alegría de la resurrección. La fiesta es alegre cuando procede del trabajo. Alegría que viene bajo el impulso del amor. Lo que se hace con amor se hace con alegría. El amor trabaja. El trabajo cristiano es alegre pues lleva al descanso festivo celestial. El domingo es imagen del cielo, la semana es símbolo de la vida en este mundo.

Retiro espiritual virtual, tres días en diciembre, apúntate para ir preparándolo.

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